Organizando los Cuidados Colectivos en nuestras comunidades
Este es un material de reflexión y acción sobre Cuidados Colectivos que compartimos en Comunidad ABEJAR, más específicamente en la Diplomatura transterritorial en Artes y Pedagogías de la Tierra, de la que participan colectivos y comunidades de diferentes territorios de Argentina, México, Colombia, Chile, Ecuador, España e Italia. Este material está organizado en lecturas y actividades porque recupera la tradición de la educación popular latinoamericana, aplicando dinámicas didáctico-epistemológicas. Fue parte de las presentaciones que realizamos en el XXXI Congreso de Aprendizaje de la Universidad de Utrecht, Países Bajos en julio, 2024.
Las comunidades y colectivos participantes están mapeados aquíSOBRE LOS CUIDADOS COLECTIVOS (CC) EN LAS PEDAGOGIAS DE LA TIERRA
Los Cuidados Colectivos forman parte de las Pedagogías de la Tierra, ayudándonos a comprender la forma en que nos cuidamos para cuidar el territorio. Pedagogías de la Tierra toma el legado de toda una tradición latinoamericana que vincula la educación popular con la sostenibilidad del territorio y de la trama de la vida para una cultura de paz, destacando la gran potencia teórico-metodológica de la pedagogía para acrecentar procesos de concientización social. Decimos que NO MATERNANOS adultos y proponemos Cuidados Colectivos, una tarea permanente de construcción en nuestros relacionamientos, grupas y comunidades para la promoción y sostenimiento de espacios seguros y libres de violencias.
Este video forma parte de uno de los Encuentros del Ciclo Políticas y Poéticas que realizamos desde 2020 en la Facultad de Psicología UNR en conjunto con Almandina y La Compañía Natural.
SOBRE LOS CUIDADOS COLECTIVOS EN LAS GRUPAS Y ORGANIZACIONES SOCIALES
Sabemos que las acciones de cuidados son trabajos desarrollados tradicionalmente por mujeres, esto remite a la feminización de los cuidados y a su invisibilización. Hay una deuda histórica de cuidados, tanto de género como generacional y étnico-racial. Esto se asocia a la dificultad de los gobiernos en garantizar el bienestar de las personas, las comunidades, y de todo lo que vive, planteando desafíos a las políticas públicas en sociedades que aspiran a mayor igualdad (Corina Rodríguez Enríquez, 2015).
La práctica del autocuidado y de los Cuidados Colectivos es una estrategia de reEXistencia desarrollada por militantes de Derechos Humanos de todo el mundo (Lisa Chamberlain, 2020). El autocuidado es un concepto amplio y se denomina Cuidados Colectivos cuando se construye en el interior de las organizaciones sociales, en el marco de una política organizacional con los recursos necesarios para sostenerla. Evidenciamos las pedagogías que se van construyendo a partir de las prácticas del cuidado del lugar que habitamos y cómo nos cuidamos en la defensa del territorio.
Los Cuidados Colectivos son una salida a los modelos organizativos patriarcales y autoritarios, apostando por una organización que pone la vida en el centro. El cuidado como una práctica colectiva nos permite romper el individualismo que el capitalismo nos impone, colectivizando las experiencias, desprivatizando el cuerpo y construyendo comunidad. No se plantea desde el sacrificio y desgaste sino desde la cooperación colectiva, acompañamiento y construcción en lo concreto de otro mundo posible. Insistimos con politizar el cuidado como una práctica transformadora ante un paradigma que nos hace sentir agotadxs y silenciadxs, viviendo el trauma, la violencia y el dolor en absoluta soledad. Nosotras respondemos reconociendo y abrazando nuestras vulnerabilidades e interdependencias, y revalorizando el cuerpo como lugar político, de memoria y sanación. El cuidado no es una actividad más en nuestras comunidades, se concreta en la práctica política cotidiana, colectiva y personal, desde el placer y el deseo; desde los derechos y el respeto a la diferencia (SURKUNA, 2018).
Entendemos que todas las manifestaciones de violencia no tienen un origen individual sino sociocultural e histórico-político, por ende, son de injerencia colectiva. Sabemos que muchas actitudes y situaciones de violencia/discriminación estuvieron naturalizadas/normalizadas hasta que comenzaron a ser denunciadas desde los feminismos y otros movimientos sociales. Precisamente, los protocolos y guías de acción surgen para desnaturalizar las violencias, no ya desde una acción individual -de la persona que la sufre- sino desde una acción colectiva y comunitaria, en red con otros espacios y colectivos en lucha, así como entidades y personas físicas y jurídicas, disponibles para acudir en diferentes casos.
Se recomienda la elaboración de guías de acción, protocolos, pautas de intervención para la promoción y sostenimiento de un espacio seguro y libre de violencias. No se pretende protocolizar o burocratizar nuestras prácticas y relacionamientos, sino poner el foco en nuestra concientización y revisión permanente individual y colectiva en este tiempo de deconstrucciones profundas y progresivas. Resulta necesario acordar mecanismos concretos de abordaje de las violencias y discriminaciones, evitando que nos gane el desaliento, la improvisación, el desconocimiento y mucho menos, la impunidad, el encubrimiento o el silencio cómplice.
Se sugiere la conformación de un grupo (que sea rotativo) dentro de cada organización social con personas comprometidas con los Cuidados Colectivos que permita la circulación de la palabra y la puesta en práctica de acciones de cuidado, con reuniones semanales, que pueden ser abiertas a lxs demás miembrxs. Es importante que el espacio sea respetado por toda la organización. No se trata de un grupo de control o vigilancia, ni una comisión de moral o buenos modales, se intenta que el espacio se oriente a abordar situaciones que necesiten cuidados. No son reuniones para hacer chisme ni de autoayuda, es importante que las personas que participan puedan observarse a sí mismas en cada situación, porque no hay evaluación de otrxs sino el abordaje de cada situación donde todxs estamos implicadxs como parte de la organización, no buscamos patitos feos, manzanas podridas o chivos expiatorios. Las estrategias de intervención no son autoritarias o de juzgamiento, no se invita a una persona a que se defienda en medio de una reunión, no se expone a nadie, no se revictimiza a nadie, se comprende que el problema es colectivo, de toda la organización. Creemos en la palabra de la persona agredida, le ofrecemos confidencialidad, no nos entrometemos, no juzgamos, no obligamos a hablar, no imponemos soluciones, no prometemos soluciones que no puedan ser garantizadas. Si una persona involucrada es menor de edad se habla con unx mayor a cargo (o persona de confianza de lx menor) y se actúa con su consentimiento. No exponemos personas, ni las confrontamos, actuamos sin demoras, pero sin prisas, respetando la vulnerabilidad de todxs.
La práctica de los Cuidados Colectivos puede variar según cada persona y organización, siempre está en evolución y nadie “hace a la perfección”, porque no existe un modelo perfecto, su abordaje es siempre situado. El núcleo de una Pedagogía de los cuidados es tomar conciencia del cuidado que se da y del que se recibe (la reciprocidad), cuidando también a quien nos cuida, y transcendiendo la propia persona y comunidad para incorporar la acción responsable hacia el ecosistema mayor y con el que guardamos una relación de interdependencia (InteRed, 2018).
BIBLIOGRAFÍA
Chamberlain, Lisa. Del autocuidado al cuidado colectivo. SUR 30, v.17 n.30. 2020, pp 223 - 234
InteRed. Pedagogía de los cuidados. Aportes para su construcción, Fundación InteRed, 2018
Rodriguez Enriquez, Corina. La economía invisible Feminismo, cuidados y poder. Nº 256. Marzo - abril 2015
SURKUNA Centro de apoyo y protección de DDHH. Esc Formación Política Feminista “Lo Haremos Caer” Ecuador 2018