BESTIA MALEZA
una creación concurrida
Hay algo dentro mío que no puede encajar en la maquinaria que deshumaniza.
Hay algo dentro mío que se resiste a ser masificada, clasificada, seriada, objetuada.
Y es una fuerza muy poderosa, una bestia imbatible, una resistente maleza,
mi versión más genuina, lo más propio, lo más mío y exclusivo de mí,
una convicción secreta, mi canción de niña, la materia ponzoñosa de mis sueños,
el bosque frondoso de mi imaginación, donde a veces hace niebla espesa,
laberíntica confusión, duda venenosa, una errática ambigüedad que me extranjeriza,
intimidante intimidad, peñasco-abismo, hondo bajofondo. Y rebrota
con la potencia bestial de la maleza, sacudiéndome el polvo de la comodidad,
de lo conocido, lo repetido, esperado, cocido.
Vuelvo al agua, al pez, al hábitat inmersivo,
vuelvo al cuerpo, al reptil, me anfibio.
Vuelvo a la tierra, enraizo rizomo, estoy dentro de un tallo, mi corazón de semilla late,
me ramifico, me vuelvo silvestre, me esparzo me esporo.
Vuelvo al aire, al pájaro, respiro, me poso ahí.
Vuelvo al primer fuego, al puma, mi cuerpo me guía, intuyo, hociqueo,
mi cuerpo siempre estuvo aquí.
Vuelvo a la memoria antigua, pongo el cuerpo en su historia, me acuerpo,
mi cuerpo es mi naturaleza cíclico-vibrátil-en red.
Vuelvo a la colmena, cuerpo-casa-comunidad-terruño frontera.
Cuido, habito, disfruto, siento, contemplo, escucho, creo, muevo, conmuevo
mi cuerpo vive, estoy viva, encarnada, la materialidad del cuerpo me libera...
revitalizo mi cuerpo salvaje*
Te compartimos los adelantos del libro que estamos publicando para este 2026
BESTIA MALEZA
Irrumpiendo en el monocultivo de la belleza
English VersionVersione italianaVersão em português brasileiroINDICE SENSIBILIZADO
CAPÍTULO 1. El BUEN VIVIR. Reancestralizar el territorio
1.1. Saberes populares ancestrales
1.2. Tierra/naturaleza/territorios
1.3.1. La diversidad que somos
1.3.3. La antigua roca de la vida
1.4. La convivencia interespecie
CAPITULO 2. DESHECHIZAR LA ESPIRITUALIDAD
2.1. El Reencantamiento del mundo
2.2. Los aprendizajes encarnados
2.3. Espiritualidad popular y festividades en territorio
CAPITULO 3. EL BUEN MORIR. Desafiando el tabú.
3.1. La mala Muerte en las políticas internacionales de exterminio.
3.3. La Buena Muerte en la organicidad de la vida
EPILOGO. La Humanidad durmiente.
APÉNDICE. Registro experimental del cuerpo salvaje.
BESTIA MALEZA. Irrumpiendo en el monocultivo de la belleza.
CAPÍTULO 1. El BUEN VIVIR. Reancestralizar el territorio
Este palimpsesto se inscribe en las llamadas geopoéticas, la búsqueda de una narrativa distinta y propia en torno a los saberes, sentires, prácticas sobre la Tierra, la naturaleza, los territorios.
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BESTIA MALEZA es la pervivencia de epistemes antiguas, en tanto ancestral y situada, en la cual humanidad ES naturaleza, una fuerza vital y creadora de acontecimientos de concientización... que reverdece los imaginarios y lxs cuerpxs…
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Comprendemos que la violencia que nuestra especie humana ejerce sobre la Tierra/ naturaleza/territorios y sobre todos los seres vivientes es consecuencia de un mismo paradigma que separa la humanidad de la naturaleza, la naturaleza de la cultura, el cuerpo de la intelectualidad y de las emociones, y también del ánima/espíritu (Ana Patricia Noguera, 2004). Esta escisión –que es enseñada y aprendida– crea una lógica contraria a la vida, sosteniendo una economía basada en la acumulación por desposesión (David Harvey, 2005) y la organización de la escasez, que lastiman lxs cuerpxs y la dignidad de todos los seres vivientes.
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Reancestralizar es una tarea que nos devuelve los saberes propios de la tierra, aguardianados desde siempre por los pueblos originarios, a quienes liberamos de la supuesta idea que deben guiarnos hacia ese encuentro -solo es propio el compromiso, y comunitario- porque esta idea continúa atando a las naciones preexistentes a que deban ser como alguien dice que deberían ser. Gran trabajo tienen con la lucha por la recuperación de sus territorios y por la situación de despojo a la que los llevó el patriarcado histórico de terratenientes, y el racismo estatal de una sociedad ocupada en la moda occidental de su civilización ficticia...
YO SOY TAN HIJA DE ESTA TIERRA, COMO CUALQUIER SER VIVO, CON O SIN HERENCIA DE SANGRE O DE TERRITORIO.
Apoyamos la lucha de las naciones preexistentes por la recuperación de sus territorios ancestrales en todo el mundo.
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Tomamos el legado de toda una tradición latinoamericana que vincula la educación popular con la sostenibilidad del territorio y de la trama de la vida para una cultura de paz. Acordamos con Paulo Freire cuando dice:
De las anónimas gentes, de las sufridas gentes, explotadas gentes, aprendí que la paz es fundamental, indispensable. Pero la paz implica luchar por ella. La paz se cría, se fortalece en y por la superación de realidades sociales perversas. La paz se construye en la construcción incesante de la justicia social. Por eso no creo en ningún esfuerzo por más que se autotitule 'educación para la paz', que, en lugar de revelar las injusticias del mundo, las torne opacas e intente miopizar a sus víctimas (2003, p.9).
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
1.1. Saberes populares ancestrales
Parte de los fragmentos de este capítulo fueron presentados en el XXXI Congreso Internacional sobre Aprendizaje, Universidad de Utrecht, UTRECHT, Países Bajos, 10-12 de julio de 2024, bajo la ponencia “Pedagogías de la Tierra: la experiencia de la formación online de Comunidad ABEJAR”.
La expresión “saberes, sentires y prácticas ancestrales” fue en los inicios de esta comunidad “saberes populares”, a raíz de los objetivos de la educación popular latinoamericana. Sin embargo, los “saberes populares” se encuentran, sobre todo en los contextos latinoamericanos, atravesados por el colonialismo y el mercantilismo capitalista. Por eso, elegimos la expresión “saberes, sentires y prácticas ancestrales” o “saberes y prácticas populares ancestrales”, comprendiendo su vastedad y diversidad, tanto como sus memorias y sus narrativas que emergen de la nación múltiple latinoamericana.
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Recuperamos los saberes ancestrales no como patrimonio para exponer en un museo, los recuperamos desde su vigencia como memoria viva en nuestra vida cotidiana, para reconstituir la delicada trama de la vida, las culturas y la sostenibilidad de los territorios, alentando otros modos, más solidarios y comprometidos con nuestro habitar el mundo.
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Hacemos uso social y político de los saberes, sentires y prácticas populares ancestrales, en nuestro intento por interrumpir la valoración anacrónica que de ellos se tienen. Los valoramos desde su eficacia en el presente, en un tiempo siempre vigente donde no solo los cuidamos, sino también los empleamos para transformar nuestra vida cotidiana en otros modos, más solidarios y responsables de nuestro habitar y comprender la Tierra/naturaleza/territorio. Consideramos que son memoria viva/activa en nuestra vida cotidiana, memorias ancestrales en nuestros cuerpos y territorios, experiencias vitales de nuestras comunidades, culturas vivas comunitarias. ¿Quién es el lobo que se ríe? Lo escuchan? Allá. No solo en las violencias que se narran como continuidad está la memoria del pasado y la filiación de futuro, decimos que también está en la afirmación de la vida, en la acción cotidiana que vuelve imperecederos los saberes, sentires y prácticas ancestrales en torno a la tierra/naturaleza/territorios. Los encontramos en nuestros cultivos, en el alimento, en las plantas medicinales y en la ropa que elegimos usar, en las frutas de estación o de temporada con semillas nativas de árboles autóctonos, en el abandono del consumismo aburguesado y de sus estilos de vida impuestos y jerarquizados, en la interrupción de una moral segregativa de la diversidad que somos, en el rechazo a los barrios cerrados, las gentrificaciones y los parquizados que arrebatan con papeles los territorios, produciendo degradación, extractivismos e inseguridad.
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Los saberes, sentires y prácticas ancestrales no son para nosotrxs pasado. Cuando los recuperamos no nos interesa la memorabilia de los acontecimientos notables, sino lo que pasaba -en la plenitud del pretérito imperfecto- y también cómo se hacía, quiénes lo hacían. ¿Lo escuchan? Está aullando. Allá, allá. Nos interesa el trabajo, la práctica cotidiana del hacer, el saber instrumental, el hacer individual, pero sobre todo compartido y colectivo. Una ética en el hacer, no las buenas prácticas dentro de una lógica depredatoria empresarial, sino más bien una ética del bien común en las prácticas y los haceres, los usos y los saberes, sus sentires, los espacios de creación y transmisión de esas prácticas y saberes.
Creemos que este es un trabajo político de la memoria sobre el tiempo, lo llamamos reancestralizar, un trabajo tanto de rememoración como de actualización. La recuperación de esos saberes ancestrales nos devuelve los saberes propios de nuestros territorios/naturaleza, aguardianados por los pueblos originarios. Moira Millán lo explica así: "Tenemos memoria de que tuvimos otra espiritualidad, otro idioma, una concepción del territorio distinta (…) todo ese bagaje de conocimiento, filosofía y espiritualidad de la vida tiene que llevarnos a crear una nueva matriz civilizatoria" (2015 en Mariana Gómez, 2020) -... significar la belleza, dignificarla… la hermosa mañana de martes... -Shhh anochece. -Al final cuántas veces has escuchado al lobo? -6. -¿6? -Shhh se esconde por ahí, por ahí.
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Coincidimos con Ana María Larrea cuando postula:
"Uno de los cambios paradigmáticos más importantes de este cambio de época alude al cuestionamiento del concepto de desarrollo y a la búsqueda de nuevas perspectivas epistemológicas que se nutren de las concepciones de los pueblos ancestrales, las luchas emancipadoras y las teorías críticas (…) la necesidad de construir nuevos paradigmas que nos permitan impulsar profundos procesos de cambio hacia la construcción de sociedades más justas, igualitarias, capaces de generar alternativas desde su propia diversidad y en democracia" (2010, p. 16).
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
1.2. Tierra/naturaleza/territorios
La expresión Tierra/naturaleza/territorios es un concepto que venimos trabajando desde hace muchos años en Comunidad ABEJAR y con el cual revalorizamos la magnitud que ocupa la naturaleza en lo latinoamericano, y la vinculación entre la Tierra, las cuerpas y la vida, asociada al cuerpo-territorio. No nos referimos exclusivamente a las personas que viven fuera de las ciudades porque para nosotras/es todo está dentro de la naturaleza. Porque la danza dignifica la vida, por eso bailamos. Nos gusta, eso y la epistemología. -¿Qué es eso? -Una amiga epistemóloga diría que para entender una episteme debes saber que es un pensamiento que se piensa todo, inclusive a sí mismo, es maravilloso, estar cerca te mantiene el pensamiento fresco…
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Para nosotrxs la Tierra/naturaleza no son recursos –naturales– o materia prima, son las fuentes de la vida en este planeta. Asumimos el posicionamiento epistemológico de percibir/comprender/habitar esta existencia a través de una ontología antigua -en tanto ancestral- y situada en la Abya Yala que reconoce la interdependencia entre los derechos de la naturaleza, los derechos humanos y la solidaridad, donde no hay un afuera de la naturaleza (sí territorios más o menos intervenidos/degradados). Desde esta perspectiva, las ciudades resultan territorios cementados –lo que define claramente modos de vida específicos– pero nunca fuera de la naturaleza porque debajo y arriba de las ciudades y dentro de nosotras/es mismas/es –y de todo lo que vive en las ciudades– sigue habiendo naturaleza. A la memoria de Flor hoy siembro esta flor, en la memoria de todas las que no llegaron, las que no pudieron, las que ya no están, las que lo lograron, las que vencieron, las que desenmudecieron... en todas las lenguas se habla esta lengua, es casi como una canción. Para nosotras/es la naturaleza es la biodiversidad de este planeta, un "sistema vivo" (Fritjop Capra, 2002), un gran organismo vivo del que formamos parte, nuestro hogar, nuestra casa común, nuestra esfera vital –Pachamama– donde se encarna el misterio de la vida, la nave Tierra, un ser en permanente creación colectiva (Luisina Egidi, Febrero/2021).
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No intentamos sostener discursos biologicistas o postulados occidentalizados ecocéntricos o biocéntricos, por el contrario, retomamos los marcos que nos brinda la ecología política transfeminista del Sur Global, a la cual también abonamos. Esto nos exige producir nuevas territorialidades, con potencialidad para abrazar la diversidad cultural, étnico-racial, etaria, de género y sexualidades, de capacidades y corporalidades, y todas las diferencias que nos constituyen y nos enriquecen. -Shhhh estate atenta que después no entendés… -Ufa…. -Sshhh… - ¡Mirá Yuyita, la empistemizandora indómica y su rayo concientizador!
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
1.3. Cuerpo Territorio.
Esta temática forma parte del Tramo II de nuestra querida formación en Pedagogías de la Tierra.
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
1.3.1. La diversidad que somos.
CACA-CASTRA-CATRASCA
Le dices a nuestrOs niñOs:
la amenaza es el castigo por desear
(en el útero sin ley)
Que él fene quo reproductor
que él pane emblema autoridad
que él pele ley símbola pater
que él peno signifizo del deseo
toma toma coma coma cama cama goce! goce! goce!
Todo lo que vive en este planeta es nuestro nosotras/nosotres/nosotros, que no nos separa de otrxs seres vivientes. La diversidad es un valor y un concepto que venimos elaborando desde hace muchos años en el interior de Comunidad ABEJAR. Es un valor en todas sus expresiones: diversidad cultural, geográfica, diversidad étnico-racial, de género y sexualidades, de capacidades y corporalidades, de especie, creencias espirituales, edades, acceso a recursos y bienes, y todas las diferencias que nos constituyen y enriquecen.
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Entendemos que la diversidad nos enriquece y nos hace cambiar de lógica, porque la lógica tradicional-hegemónica-dominante no nos permite relacionarnos a través de las diferencias. Cuando ve una diferencia dispara en nuestra cabeza programas clasificatorios, que desatan prejuicios homogenizadores, estereotipos jerárquicos. Entonces, para relacionarnos en la diversidad necesitamos cambiar de lógica (o de racionalidad).
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Consideramos que la diversidad no es inclusión, la inclusión continúa perpetuando la condición subalterna de la diversidad. La diversidad no es una condición, es parte de lo que todxs somos, no hay otrx que le falta o le sobra algo para ser, estar, imaginar, encarnar su expresión individual y colectiva. La diversidad no busca ser incluida por pena o culpa o caridad. LA DIVERSIDAD SOY YO. Este es uno de los conceptos más propios de nuestra comunidad ABEJAR, amasado, caldeado a lo largo de los años. Cada ser en su estar-siendo porta la diversidad. La diversidad es lo que nos hace auténticxs, un sol profundamente tuyo como dice Martí, nuestra afirmación en el mundo de la vida, eso por lo cual no podemos encajar en la maquinaria que deshumaniza, eso que no es reemplazable por IA. Es la diferencia que nos constituye, que nunca es falta o demasía, eso que interrumpe la homogeneización, que nos vuelve particulares, singulares, únicxs. Eso que solo yo soy, que solo yo doy, que solo yo tengo, y comparto al mundo de la vida. Nadie está por fuera de la diversidad. LA DIVERSIDAD SOY YO para comprenderme, aceptarme/respetarme y valorar mi diversidad, porque solo a través de la diversidad alcanzamos la libertad.
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La diversidad soy yo, en mí y en cada otrx que brega por mi diversidad, a través de toda una heterogeneidad de posicionamientos, contextos y estrategias de lucha contra las discriminaciones históricas: el racismo, el trans-odio, la homolesbofobia, el especismo, la xenofobia, el machismo, el clasismo, la intolerencia religiosa, el capacitismo y todas las discriminaciones que padecemos, cuyas intersecciones profundizan las jerarquías, los prejuicios y la subestimación.
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Alentamos la diversidad. Solo en el reconocimiento de mi diversidad, puedo abrazar las diversidades, y solidarizarme con ellas, y no por compasión o respeto moral, sino por veneración a todo lo que somos en la biodiversidad de la vida. La diversidad es celebrativa.
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Esto es un posicionamiento epistemológico: todas las formas de subestimación, opresión, violencia y explotación de la Tierra y de todxs sus seres vivientes vienen del mismo paradigma dominante que origina la desigualdad y la carencia porque considera recursos a las fuentes de vida en el planeta, empobreciendo a la diversidad de sus habitantes humanxs y no humanxs.
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
1.3.2. La existencia vegetal
Este manuscrito fue parte de una presentación de perfopoesía en una acción directa del movimiento socioambiental de Rosario por la preservación de los humedales del Paraná, Argentina, 2021
"Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.
Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen."
(Paz/ Alfonsina Storni)
Toda una diversidad de seres vive a nuestro alrededor, sensibles a la brisa, el rocío, el equinoccio de otoño, el tiempo de la luna creciente en el hemisferio austral. Compartimos con la comunidad vegetal la conciencia intrínseca de que formamos parte de un gran organismo vivo, nuestra esfera vital –Pachamama–. Estamos en casa.
...
La tierra/naturaleza habita en interconexión, trabaja en red. Las plantas, las flores, los árboles son profundamente sensibles a su entorno… porque no pueden escapar. Son capaces de procesar información compleja. Cada punta de raíz está capacitada para advertir un cambio físico o químico -por mínimo que sea- de temperatura, luz, gravedad, nutrientes, oxígeno…
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Todo lo que está vivo: vibra, se comunica, mediante señales, a veces simples impulsos eléctricos. ¿Sabemos interpretarlas? Hagamos posible este encuentro, bajemos a la calma silente de los seres verdes, para que también sea escuchada la voz misteriosa de la trama de la vida, escucharla ahí donde ya nos hablaba.
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Hay un reloj invisible al que atienden las flores, los hongos, las plantas, los árboles… para vivir en orden armónico con la frecuencia de la Tierra… En las olas del mar, el curso de los ríos, el soplo del viento, la frecuencia de la lluvia, la reproducción de las especies, hay un reloj biorrítmico que sincroniza la vida en la Tierra.
...
Con los primeros rayos del sol se van abriendo las llamativas flores, esparcen el dulce aroma del néctar y llegan las visitas de los insectos. Hay un suave equilibrio entre flores e insectos, mutualismo, evolución concertada, una comunión histórica vegetal y animal ¿Conoces a la avispa de los higos?
Las abejas también responden a la cita pautada, calibradas según la posición del sol y los campos magnéticos de la Tierra. Si el aire es húmedo y caluroso como en el humedal, la fragancia de algunas flores se vuelve más intensa y otras cambian algunas notas de su perfume antes de que empiece a llover. La polinización es inminente.
...
Hay un reloj floral en cada girasol en crecimiento. Aun el árbol talado, retoña (*). Cada capullo entraña la esperanza de la flor. Donde hay agua, hay vida… Plantas nutricias, nativas, silvestres, plantas maestras, medicinales, sagradas… En las flores, yuyos, hierbas, frutos, raíces hay una medicina elemental que se ofrece. Cada territorio está dotado en cada temporada de la fuente vital indispensable. Lo que le es propio, lo que en él crece otorga la fuerza natural que cada cuerpx necesita para seguir en la corriente de vida… corre entre las hojas del ceibo, robustece la corteza de los algarrobos, se enreda en las lianas trepadoras de la pasionaria, explota en el maracuyá/mburucuyá ahora, a principios del otoño. La sabia savia está ascendiendo desde las raíces, en esta luna creciente, aumenta el follaje, favorece la germinación de las semillas.
La vida descansa en las semillas, atesora la memoria de toda su especie. Cuando recuerdo qué es una semilla, recuerdo que una semilla soy.
...
Acaso algún día podamos decir "Dichoso el árbol que es robusto y sensitivo / Y más el silencio antiguo, que la piedra atesora / Pues no hay Honor más grande que el honor de estar vivA / Ni mayor regocijo que la vida consciente" (**).
NOTA: Versos reescritos de Miguel Hernández (*) y Ruben Darío (**) en agradecimiento y admiración.
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
1.3.3 La antigua roca de la vida
Este manuscrito fue parte de una presentación de perfopoesía en una acción directa del movimiento socioambiental contra la megaminería en Argentina, 2018.
Cuando este planeta estaba aún en formación, en su interior la gran Magma dormía, sus masas de rocas fundidas soñaban el sueño de la vida, y la Magma sentió frío y se inmovilizó. Aun no sabemos a ciencia cierta, cómo fue desde el principio, pero hay algo que sí sabemos: los seres minerales tienen vida y hoy han sido convocados.
Somos especies minerales... sustancias de formas diversas, cuerpos de naturaleza inorgánica, composiciones químicas con cierta estructura cristalina de contornos geométricos... azufre, oro, plata, cobre, cuarzo, mercurio metálico, gases, agua, suelo...
Cuando todavía no había humanos, ni pájaros, ni peces, ni leones, ni árboles, nosotros existíamos... éramos polvo, piedra, cueva, barranca, precipicio.
Nos dejamos mutar por las manos del universo, nos mecemos entre el calor y las presiones...
Venimos de las concentraciones minerales del centro de la tierra, de las formaciones rocosas surgidas de los procesos de disgregación de la corteza terrestre.
Somos metálicos cuando somos hierro, cobre, aluminio... somos arena, diamante, piedra caliza, minerales no metálicos sin brillo propio, azufre, fluorita, feldespato, yeso, sal... Somos energía fósil cuando somos petróleo, carbón, resinas... Y somos Grafito Cristal Diamante Oro Plata Cobre Cuarzo Mica Turmalina Rocas multigranulares sedimentarias piedra arenisca, rocas ígneas, granito, mármol.
Seguimos el Orden geométrico de la Magma, descansamos en la Durabilidad de las cosas, en la transparencia de los cristales, en el brillo luminoso de las preciosas semipiedras preciosas, en la paleta de colores de la tierra, éramos tesoros mucho antes de ser corona o anillo.
Nos fuimos caldeando al sol de la creación, con el choque, la fricción, la atracción de la materia por la materia, una sobre otra, capa por capa. Somos lo material, lo siempre tangible, la arenilla, el polvo, las partículas volando en la inmensidad del cosmos...
Al tiempo fueron moviéndose los primeros seres, reverdeciendo la naturaleza, iba agitándose suavemente la vida a nuestro alrededor. Y nosotros, en silencio y calma, continuábamos percibiendo la vida que acontecía.
Áspera piel sensible de piedra, aun frágil a la gota de agua, al viento, al sol, testigos silenciosos de las metamorfosis de la Tierra, viajeros cósmicos en formas volátiles, resonancia gris de vibraciones...
Descansamos en el vientre hermético de la abuela piedra, en el cerro, en el oro, en el cobre, en las esmeraldas y los zafiros. Somos las profundidades terrosas, los fragmentos de estalactitas, somos la montaña y los picos más altos, habitamos en las cuevas húmedas, seguimos sosteniendo la corteza terrestre y sus misterios.
Atesoramos la inteligencia de la Mente Mineral, la información de nuestra especie y de todas las otras que vimos crecer.
Somos parte del gran molde de la Tierra, el gigante de arcilla, quienes encienden el fuego, quienes detienen los torrentes, somos la vida que vibra en los huesos y en los dientes de la tierra, la columna de la Magma.
Los humanos nos hicieron molino, somos los testigos de los sacrificios, sus mesas de altar, sus puntas de flecha, nos adoraron y nos tallaron, nos pulieron, nos magnificaron, nos hicieron casa, sostén, templo, cabaña, edificio, portón, metalurgia, fusil, termómetro, celular, macromicroscopio, somos la roca y la montaña, las agujas, las gubias, los punzones, las tachas, el martillo, la placa madre, la gran montaña de cuatro caras hecha de piedras preciosas, la gran cueva cargada de maravillas, en nuestro antiguo silencio late la vida.
...calcio, fósforo, sodio, potasio, cloro, magnesio y azufre, hierro, cobre, zinc, manganeso, molibdeno, yodo, flúor, cobalto y selenio, cobre, oro, plata, aluminio, plomo, hierro, mercurio, arcilla, cuarzo, zafiro, granito, mármol, mica, esmeralda..
Somos espora, una estrella, meteoritos ardientes que alcanzan la superficie de la tierra y no se desintegran*
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
1.4. La convivencia interespecie
Este manuscrito fue parte de una presentación de perfopoesía en una acción directa del movimiento socioambiental de Rosario por la preservación de los humedales del Paraná, Argentina, 2020.
Desde un albardón cuatro carpinches saltan al agua. En el pajonal del centro se deslizan tres culebras verdes, algunas ranas se refrescan entre los juncos, cinco siriríes toman la curva para entrar al canal. En un sauce antiguo se posan dos calandrias, beben seis abejas el néctar de un catay. Un cardenal hace su canto, un chororó retoma su vuelo, cruzan a la otra orilla las garzas moras. Enterradas en el lecho barroso aguardan las rayas, las viejas del agua hacen su ronda, dos chingolos bajan a beber en uno de los bañados, donde transcurre, infinita y efímera, la vida larval de los renacuajos.
Avanza el día en el Paraná, profundamente vivo.
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
CAPITULO 2. DESHECHIZAR LA ESPIRITUALIDAD
Este cuento fue escrito en Octubre de 2009 en una díada de cuentos “La Niña invisible” y “La Niña Oscura” en diferentes formatos (este es el primero, el más *Lowtech*). Hubo un gran revuelo los años siguientes porque la ilustradora Evelyna Callegari lo publicó como cuento infantil, y eso trajo desaveniencias entre mujeres madres... Aclaramos que no es un cuento infantil, porque nunca lo fue. Es un cuento inspirado en los registros interpretativos de Anatilde Idoyaga Molina, cuyo nombre corona a nuestra personaje principal. Aclaramos: no dejar al alcance de las niñas*
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
2.1. El Reencantamiento del mundo
Parte de los fragmentos de este capítulo fueron publicados por la Asociación Piera Aulagnier Colombia y Aurora Cifuentes en la Revista de Pedagogía MOIRA, luego de su presentación como ponencia en el CONGRESO VIRTUAL DE PEDAGOGÍA LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE: "Pedagogía latinoamericana e integración de saberes", realizado en pandemia. Publicación postcongreso. N°1 Feb 2021 p.128-145, bajo el nombre “Pedagogías de la Tierra. Una experiencia trans-formativa internacional en educación popular ambiental”.
Hay un desencantamiento, una percepción de que esta existencia está vacía, que no hay un sentido último o primero de este estar en el mundo, una necesidad de buscar sentidos por fuera de la propia vida en sí, algo que parece no venir dado como seres vivxs, algo que parece no compartido por nuestra especie. Se percibe un vacío de sentido que es sentido con dolor (y enmascarado con consumo y otros anestesiantes) y hace sentido en nuestra existencia. Evidenciamos que este desencantamiento se asocia a la desaparición de los rituales que describe Byung Chul Han o, muchos antes Rodolfo Kusch quien lo llama la borradura de lo humano dador de sentido y símbolos, o la deshumanización que perciben Paulo Freire y Frantz Fanon, la escisión naturaleza/cultura de la que habla Ana Patricia Noguera, la desaparición de lo religioso y lo sagrado que mencionan Silvia Federici y Max Weber, y también la alienación que describe Carl Marx, la enajenación de los siglos de disciplina industrial.
El paradigma hegemónico –antropocéntrico, colonialista, racista, capitalista, especista, patriarcal– nos enseña a ver el mundo, habla de nuestra visión de mundo, teoriza sobre cosmovisión, debate puntos de vista. Freire, en cambio, nos habla de leer el mundo y Oyèronké Oyěwùmí (2017) –desde una perspectiva africana sobre los discursos occidentales de género– nos trae la expresión “sentido del mundo”, una noción muy sugerente, que corresponde a la forma yoruba de conocimiento.
¿Por qué sentido y no visión? Resulta útil develar significados y descalificar la producción industrial de imágenes propia de esta sociedad de consumo, cuyos usos se orientan al entretenimiento aturdidor o anestesiante, la vigilancia y el diseño del sentido común. La imagen provee apariencia de real. En las próximas décadas también necesitaremos una nueva cultura de la imagen, una reconfiguración de nuestra relación con ellas.
Oyèronké Oyĕwùmí (2017) sugiere que en el pensamiento yorubá no se privilegia lo visual, la apariencia o los marcadores visibles de la diferencia, en contraste con una epistemología occidental que basa sus categorías y jerarquías en modos visuales y en distinciones binarias. La cultura yorubá da cuenta de la existencia de otras lógicas por fuera de la lógica de visión, y más cercana al paradigma de la Tierra, del Abya Yala, del continente americano y sus tradiciones. Resuenan con las palabras de Moira Millán cuando dice:
tenemos memoria de que tuvimos otra espiritualidad, otro idioma, una concepción del territorio distinta (…) todo ese bagaje de conocimiento, filosofía y espiritualidad de la vida tiene que llevarnos a crear una nueva matriz civilizatoria (Moira Millán, 2015 en Gómez, Mariana, 2020)
Recordamos también a Kusch que nos habla del desarraigo en el que caemos como individualidades y grupalidades viviendo en ciudades sin tierra para alimentarnos, ni identidad para generar roles que nos hagan salir del sistema de consumo, como ciudadanxs o personas comunitarias.
Hay sentido y es sentido, tiene sentido y hace sentido, y permite ser sentido. ¿Y cuál es el sentido, los sentidos/sentires del mundo, de la vida, de nuestro estar en el mundo? ¿Dónde estoy poniendo el sentido? ¿Cuál es el reencantamiento que necesitamos? ¿Está existiendo y no podemos… verlo?.. La obstinada esperanza.
Intentamos adentrarnos en/despertarnos a una epistemología otra que nos ofrece otros sentidos/sentires del mundo de la vida. Eso que Kusch (1962) llama el “estar no más” como nuestra verdadera condición, el estar-siendo, con una conciencia profunda de la real finitud, aceptando el caos primordial sin negar sus oposiciones, el habitar aquí y ahora, sin nada para apropiarnos y con ese asombro ante los hechos, toda “la paradoja del vivir mismo, pero también toda su sacralidad”.
Hay aquí un ethos de compromisos compartidos y sostenidos por y para el bien común que poetizan el mundo de la vida, resignificando/reafirmando nuestra existencia individual y colectiva. Ésta es la exigencia presente y futura de nuestras epistemes de la Tierra: recobrar la dimensión mítico-poética del sentido de habitar la Tierra (Ana Patricia Noguera, 2004), el “caminar con sentido en la vida cotidiana” (Moacir Gadotti, 2003, p.71). Se trata de revoluciones trascendentales que las estructuras de la cultura y la política moderna no pueden soportar porque se basan precisamente en la escisión (Ana P. Noguera, 2004).
En ABEJAR, y más aún en la experiencia formativa en Pedagogías de la Tierra generamos situaciones de aprendizaje que nos vuelven más sensibles, dialógicxs y conscientes del mundo en el que vivimos, y de los secretos de la naturaleza que también anidan en nuestro interior. A estos procesos les llamamos "reencantamiento del mundo", algo que se conoce dentro de las tradiciones latinoamericanas, y que se habita* Es parte de lo que se da en llamar paradigma de la Tierra. El reencantamiento del mundo como concepto nos ha llegado hace más de 9 años a través de la voz/escritura de Ana Patricia Noguera (2004) que ha asumido, como nosotras/es, el gran reto de superar el dualismo filosófico y el reduccionismo cientificista que escinde al humano de la naturaleza, a la naturaleza de la cultura, al cuerpo de la intelectualidad y de sus sentires y emociones, y también del ánima/espíritu.
Paulo Freire ya nos hablaba de él cuando decía: "es preciso reinventar el mundo. La educación es indispensable en esa reinvención (…) el educador es también un artista: rehace el mundo, redibuja el mundo, repinta el mundo, reencanta el mundo, redanza el mundo…” (2000).
La acción de reencantar nos hace protagonistas, artífices, partícipes activxs de la recuperación (o mejor) creación de la dimensión mítico-poética del sentido de habitar la Tierra. Vivir nuestra existencia en un mundo encantado implica una conciencia participativa y una inmersión consciente en las comunidades de las que formamos parte, y en la vida de este planeta cargado de maravillas. Esta acción significativa nos provee de una salida de la escisión, por medio de la deconstrucción paradigmática hacia órdenes más amorosos y confiables donde “orden no es sinónimo de privilegio, poder o dominación” (Ana P. Noguera, 2004, p20).
Que este sea un mundo encantado es una afrenta para el pensamiento occidental, y más aún que esta idea cobre/recobre/recubra realidad y, sin embargo, se encuentra aconteciendo cada vez que abrazamos nuestro deseo. Ya no en relación a una falta/producción fantasmática/representación de carencia, evocamos/invocamos aquí el deseo productor en la realidad misma, en tanto seres deseantes (Gilles Deleuze y Félix Guattari, 1998).
Y si nombramos la falta es para decir -junto con Casilda Rodrigañez (2001)- que la falta está determinada por la carencia objetiva y material, organizada en el escenario de una sociedad capitalista colonial, que prepara día a día la escasez, bajo la ley de la oferta y la demanda, en un planeta de frutos naturalmente gratis para todxs sus seres vivientes. Nuestro deseo abraza la vida como lo que es: potencia productiva, que cuando se reproduce de manera intensa tiene pocas necesidades. Es la economía basada en la acumulación la que crea una lógica contraria a la vida, a través de la producción desmedida y el consumo por manipulación. Una economía así –que se adueña hasta el agotamiento de la tierra, del laboreo y de la vida- produce “necesidades innecesarias” y provoca las carencias materiales que lastiman el cuerpo y la dignidad de nuestrxs seres vivientes.
Insistimos en la esperanza, como nos enseñó el maestro Paulo Freire:
"No soy esperanzado por pura terquedad, sino por imperativo existencial e histórico. Esto no quiere decir, sin embargo, que porque soy esperanzado atribuya a mi esperanza el poder de transformar la realidad, y convencido de eso me lance al embate sin tomar en consideración los datos concretos, materiales, afirmando que con mi esperanza basta. Mi esperanza es necesaria pero no es suficiente. Ella sola no gana la lucha, pero sin ella la lucha flaquea y titubea. Necesitamos la esperanza crítica como el pez necesita el agua incontaminada. Pensar que la esperanza sola transforma el mundo y actuar movido por esa ingenuidad es un modo excelente de caer en la desesperanza, en el pesimismo, en el fatalismo. Pero prescindir de la esperanza en la lucha por mejorar el mundo, como si la lucha pudiera reducirse exclusivamente a actos calculados, a la pura cientificidad, es frívola ilusión. Prescindir de la esperanza que se funda no sólo en la verdad sino en la calidad ética de la lucha es negarle uno de sus soportes fundamentales. Lo esencial de la esperanza, es que ésta, en cuanto necesidad ontológica, necesita anclarse en la práctica. En cuanto necesidad ontológica la esperanza necesita de la práctica para volverse historia concreta. Por eso no hay esperanza en la pura espera, ni tampoco se alcanza lo que se espera en la espera pura, que así se vuelve espera vana. Sin un mínimo de esperanza no podemos ni siquiera comenzar el embate, pero sin el embate la esperanza, como necesidad ontológica, se desordena, se tuerce y se convierte en desesperanza que a veces se alarga en trágica desesperación. De ahí que sea necesario educar la esperanza. Y es que tiene tanta importancia en nuestra existencia, individual y social, que no debemos experimentarla en forma errada, dejando que resbale hacia la desesperanza y la desesperación. Desesperanza y desesperación, consecuencia y razón de ser de la inacción o del inmovilismo." (1992, pp. 24-25)
En nuestros territorios se desarrollan –desde siempre y cada vez con más presencia- redes de producción/comercio/consumo consciente, responsable, justo, ético, solidario, cooperativo, cuidado, sostenible, autoeficiente, accesible, inclusivo, vigente, situado, que repara, recicla, recupera, reduce, renueva…reencanta a través de esta vida cotidiana. Eso que Silvia Federici (2020) desde Italia percibe en el desarrollo de las prácticas de creación de lo común, las ferias, huertas comunitarias, sistemas de trueque, redes de apoyo, economías alternativas, la recuperación de los rituales, un proyecto creativo, la vida común, la vida de lxs comunes, reinventando lo que significa ser humano, la “zona cero de la revolución”. Eso intentamos, producciones/laboreos deseables/deseantes y sostenibles, al servicio del bien común, en dinámicas de equilibrio y salud. Agua clara, tierra fértil, aire limpio, espacios armónicos, cuerpxs complacidxs, vidas disfrutables… Un deseo-potencia productiva-reencantadora, donde cabe el ocio, y del que derivan las necesidades que pueden ser satisfechas sin consumir.
Esta es la exigencia que nos hace la vida, recobrar su sentido, su acción estética, integrarnos en el Paradigma de la Tierra, abandonar los argumentos de la escisión, el individualismo capitalista y las identidades egolatrizantes, revalorizar la materialidad del cuerpo como parte del misterio de la vida, escuchar el río, disminuir el consumo, producir conocimientos en situaciones de aprendizaje movilizantes y placenteras, laborear con el perfume de las feromonas en la colmena, el bien-estar, el buen-pasar, el buen vivir.
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
2.2. Aprendizajes encarnados
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
2.3. Espiritualidad popular y festividades en territorio.
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
2.4. Las artes vivas
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CAPÍTULO 3. EL BUEN MORIR. Desafiando el tabú.
Esta temática forma parte del Tramo II de nuestra querida formación en Pedagogías de la Tierra.
“Todos vamos a dar al final al lugar donde viven los muertos,
algo debe tener de bonito si nadie regresa”
(Refrán popular)
(y cantado por Liliana Felipe)
EL BUEN MORIR no es solo un proceso legislado de cuidados paliativos, como ahora se lo nombra. EL BUEN MORIR forma parte de epistemes antiguas, ancestrales y situadas en el continente americano, en las cuales Humanidad ES Naturaleza. EL BUEN VIVIR y EL BUEN MORIR son parte de la organicidad de la vida y de una espiritualidad ética. Consideramos la espiritualidad como parte del estar-siendo americano, en diversidad de creencias y tradiciones religiosas.
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En las epistemes de la Tierra, EL BUEN VIVIR y EL BUEN MORIR son entendidos como el recorrido orgánico de una semilla: germina, brota, se enraiza, se rizoma, se ramifica, madura, florece, da frutos, se esparce, se disemina en el viento y vuelve a la tierra, en un proceso cíclico perpetuo. Reconocemos que las epitemes de esta tierra aún perviven, y reverdecen.
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Alterar la memoria de la Muerte, su silenciamiento y su negación alteran nuestra comprensión de la vida, la identidad, los lazos entre las personas y la convivencia con todo lo que vive, y no. El reconocimiento de la Muerte, la creación de espacios dialógicos y de prácticas que recuperan estos saberes ancestrales reintegra la Muerte al espiral de la vida, nos devuelve a la paz, a la afirmación del existir, favorece las afectorreflexiones sobre nuestra existencia individual y colectiva.
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3.1. La mala Muerte en las políticas internacionales de exterminio
Parte de los fragmentos de este capítulo fueron presentados en el VI Congreso de Estudios Poscoloniales y VIII Jornadas de Feminismo Poscolonial "Viajar-mundes poscoloniales desde el Sur. Estéticas y performances de la tierra". Programa Sur-Sur de CLACSO-UNSAM en la Universidad de San Martín, Buenos Aires, Argentina en noviembre 2022.
Necropolíticas es el término que utiliza el historiador de Camerún Achille Mbembe (2011) para expresar las políticas de exterminio que subsumen la vida al orden del terror en el interior del sistema capitalista, sobre todo en algunos territorios como los latinoamericanos. Este plan sistemático de exterminio sostiene una estructura que garantiza derechos y dignidad a un sector y condena a la mayoría restante –a algunxs inclusive antes de nacer- y a comunidades enteras a la miseria, la explotación, las migraciones y exilios forzados, esclavitud, redes de trata, esclavitud, narcotráfico, asesinatos y masacres, desapariciones, la expropiación de tierras a comunidades originarias y campesinas, la contaminación de los alimentos, la industria ·farmacopornográfica" (Paul B. Preciado, 2015), la degradación de las aguas y de los suelos, de lxs cuerpxs y la dignidad de las personas, y de todos los seres vivientes, con la connivencia de sectores estatales que coordinan el sistema de justicia y las fuerzas represivas.
Estas políticas de mala Muerte normalizan la violencia a través de la segregación, sobre todo de personas migrantes, racializadas y disidencias. De este modo, se crea la figura del enemigo interno y se hace creer que la inseguridad es producida por las personas y colectivos discriminados, y sobre ellos se aplican dispositivos de control coercitivos, legislativos y administrativos, de seguridad y vigilancia.
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El 'Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir' del sur del continente americano nos traen la palabra TERRICIDIO para nombrar y denunciar los crímenes contra la humanidad y la naturaleza por igual, comprendiendo la relación profunda que existe en nuestros territorios entre los ecocidios, los genocidios y los epistemicidios. Los terricidios nombran el asesinato sistemático de todas las formas de vida, humanas y no humanas, los ecosistemas, todas las fuerzas que regulan la vida en la Tierra, el daño sociocultural de las personas y comunidades originarias y campesinas a través de fenómenos genocidas, la destrucción de las epistemes de la Tierra que ponen la vida y el cuidado en el centro (Moira Millán, 2024)
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La perspectiva de la ecología-mundo establece que la época actual a la que se ha denominado Antropoceno se inicia precisamente en 1492 cuando se da comienzo a la globalización capitalista (circulación de especies vegetales, monocultivos, predominancia de ganadería etc.). De este modo, se fortalece el proyecto de la modernidad, en el cual colonialidad y modernidad son dos caras de una misma moneda (Mignolo, 2016), que piensa la naturaleza y sus seres vivos como recurso y construye tecnología para la destrucción ecológica y no para la mejora social. De hecho, la crítica decolonial afirma que los fundamentos ontológicos de la modernidad nacen con la conquista española de América (Alberto Matarán Ruiz y Yasser Farrés Delgado, 2014). Gennaro Avallone y Yoan Molinero Gerbeau (2016) indican que la reproducción de la mano de obra agrícola barata se funda también en la herencia colonial y en la colonialidad del trabajo, es decir en la construcción de una jerarquía laboral que subalterniza los trabajos más cercanos al cuidado de la tierra y la vida.
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Sabemos que la necesidad de un ambiente sano también es un derecho humano, que puede ser ampliado cuando consideramos los valores propios de la vida, de todo lo que vive, además de nuestras necesidades humanas (René Ramírez Gallegos, 2012).
Nos vemos comprometidxs a mencionar una forma aun invisibilizada de discriminación histórica: el especismo. Sandra Baquedano Jer (2017) describe las jerarquías especistas, con las cuales se ha podido
legitimar un trato dañino y perjudicial contra el resto de los seres vivos no humanos (…) [restringiéndolos] dentro de un hábitat artificial, como pueden ser los mataderos, los laboratorios, los zoológicos o los circos, por nombrar algunos (…) [sin] evitar, sino más bien propiciar, directa o indirectamente, el sufrimiento evitable en seres no humanos, y avalar un gran espectro de prácticas letales innecesarias. (2017, pp 253-254)
Que un animal coma a otro no es argumento para la cría de animales de manera industrial, desleal y cruel, en condiciones extremas de vulnerabilidad, indefensión, y sufrimiento. Por el contrario, esta situación, y debido a contextos de hacinamiento, engendra la situación patológica de replicación y mutación de cepas de virus, que llevó a la pandemia y confinamiento de la humanidad por covid-19 desde el año 2020 (Luisina Egidi, 2021). Silvia Ribeiro lo explica así:
Hay cepas diferentes de virus, de bacterias, que se trasladan entre muchos individuos en un espacio reducido. Los animales son sometidos a aplicaciones regulares de pesticidas, para eliminar deficiencias del propio criadero. También hay venenos en los alimentos, en general es maíz transgénico (…) Les dan una cantidad de antibióticos y antivirales, para prevenir las enfermedades, lo que va creando resistencias cada vez más fuertes. La OMS llamó a las industrias de cría de animales (…) a que dejaran de aplicar tantos antibióticos, porque (…) [usan] entre el 70 y el 80% de los antibióticos en el mundo. (2020)
Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
3.2. Dosis letal discontinua
Este podcast es parte de un audio más extenso de lo que muchos años después se denominó "poesía sonora", una grabación con efectos que se proyecta en un evento artístico. Se llamó “Realismo sucio sucio” y fue presentado en una fiesta temática de literatura norteamericana, organizada por la editorial independiente “Espiral Calipso”. Está inspirado en textos de Raymond Carver, Charles Bukowski y John Fante, y culmina con algunos versos de Bluebird de Charles Bukowski. Rosario (Argentina) Invierno, 2011.
PODCAST DESBORDERSubiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
3.3. La Buena Muerte en la organicidad de la vida
Todxs sabemos que vamos a morir. Esa es tal vez, la más alta verdad, y la más justa, sin dudas. Esto que soy y vivo tiene FIN, dentro de un sinfín.
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La Muerte es un gran acontecimiento en la experiencia de la vida. Una visita que se espera con preparación, o mejor una compañía que nos recuerda que hay un plazo en este viaje por la vida.
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El ciclo se cierra cuando acabamos en la tierra.
El cuerpo es reabsorbido por la tierra, a la que siempre pertenecimos.
La finitud es la condición de existencia en este plano/planeta, la vida es un honor, el presente, el regalo.
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La Muerte, la trascendencia, el morir es la gran verdad y a la vez, el gran misterio. Un acontecimiento que afecta al ser y a quienes le rodean, una transición significativa con su transformación, y una pérdida con su duelo.
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Reancestralizar la Muerte es recobrar su sentido mítico-poético, sus prácticas y rituales de despedida. Hay una Muerte celebrativa, festiva, integrada a la vida, y a la tradición de sus ritos.
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Comprender y reancestralizar la Muerte es un proceso madurativo que nos conduce a la conciencia de la Muerte y a su naturalización. Llegamos así a la comprensión del Buen Morir, y a una pedagogía de la Muerte, que siempre ha existido por fuera del tabú.
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La espiritualidad se vuelve aquí algo inminente, inherente, innato, nos cruza al misterio, nos abre las puertas de lo oculto, del sinfín. Es importante recordar la diversidad de creencias y religiones que pueblan los territorios, y la necesidad del respeto de la diferencia.
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La Muerte nos hermana, se dice, porque es para todos por igual, inevitable. Nos trae también el sentido de lo efímero en nuestras vidas, la vulnerabilidad y la contingencia. Nos recuerda el valor de estar acompañadxs y acompañar en una comunidad segura y de cuidados. Valorar los silencios, acostumbrarnos a los ciclos de la vida y del cuerpo.
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Subiremos más fragmentos de este apartado en 2025.
COMO CITAR ESTE LIBRO:
EGIDI, LUISINA (2024). BESTIA MALEZA. Rosario, Argentina: ABEJAR. [En prensa] Recuperado de www.abejar.org